Me siento bien
Si, me siento bien. El día me ha pintado bien. Salgo veo gente, el sol alumbra y quema a media tarde. Es bueno disfrutarlo, es bueno disfrutar el pan de la mañana, el café caliente y el poder saludar a tus amigos.
Los sábados se me antojaban insulsos, pero últimamente han sido más amenos y he tenido cosas que hacer y que ver. Los sábados no están etiquetados, yo los etiquetaba según como me ha ido. Para muchas personas el sábado no es más que un día como el viernes o el jueves, le pasan las mismas cosas. Para mi el sábado es un entre entre el viernes y el domingo, que, ni es día laboral de la semana, pero tampoco es completamente como un domingo que es completamente de descanso. Es un híbrido producto de mis costumbres y mi estilo de vida, así es, es una definición que aplica perfectamente para mis días, aunque no para los demás. No importa, así me lo parece.
Mis sábados de niña me parecían eternos, aburridos y sin cosas placenteras que hacer; aunque también los domingos eran muy parecidos, porque pocas eran las veces que hacia algo divertido aquel día. En mi vida adulta cambian las perspectivas, añoras el sábado y el domingo después de un miércoles saturado de trabajo y de ideas y venidas. Quisiera que al día siguiente fuera sábado, para casi despegarte de la rutina de entresemana y poder llegar al domingo, con promesas de sueño hasta mediodía y salidas al cine por la tarde.



