Distracciones, que no me distraen
No he leido ùltimamente, ni blogs, ni mis libros pendientes que esperan en mi repisa a que me de la gana de tomarlos en cuenta como lo hice cuando los compré. Me distrae la salidas al trabajo, las ideas tontas y chismes, la televisión que me deja como zombie muchas veces, aunque solo la vea muy poco.
He entrado en un tiempo de espera, ¿de que?... no lo sé. Tal vez deba leer los horóscopos como mucha gente ávida de que le digan que hacer, o de saber que le sucederá. Tal vez el mio diga:"pronto te ofrecerán un mejor empleo que no debes renunciar, y el amor tocará a tu puerta... bla, bla bla", pero la realidad es que nadie me dirá que hacer y no sabré con antelación, si me llega el amor o el recibo de la luz mañana (aunque eso no es del todo cierto, porque ya mero toca), o si me resbalaré con una cáscara al salir en la tarde y me daré tremendo sentonazo.
Me distraen de pensar en mi, los problemas familiares; en realidad puro chisme que no me incumbe. Me distrae la gente que veo en la calle cuando salgo. Ocurre que cuando veo muchas personas de repente me siento un poco "engentada" y ya no se ni para donde voy.
En Puebla hace mucho calor, en estos momentos una gotita de sudor me resbala por la frente, y de momentos pienso que solo yo estoy acalorada porque veo a los demàs tan campantes. Tomaré una agüita de limón que tengo preparada en el refri y me sentaré a terminar lo que tengo pendiente para la semana que viene.



